¿Será este año otro momento Esther?
- Jeremiah Smilovici

- Feb 27
- 3 min read
Tikkun Global
Jerusalem, Israel

Al acercarnos a Purim, una pregunta silenciosa surge en mi corazón: ¿Estamos viviendo otro momento [como el de] Ester?
El Libro de Ester es uno de los libros más intrigantes de las Escrituras. El nombre de Dios (YHVH) nunca se menciona, y ni siquiera la palabra general para "Dios" o "dioses" (Elohim) aparece, ¡ni una sola vez! Aparte del Cantar de los Cantares, no hay otro libro en toda la Biblia del que se puedan decir estas cosas. En la superficie, la historia se lee como un antiguo romance político lleno de banquetes reales.
El nombre de Dios (YHVH) nunca se menciona. Y la palabra dios (Elohim) no se menciona. Ni una sola vez. Desde afuera, la historia se lee como un drama político: banquetes reales, luchas de poder, noches de insomnio, conversaciones estratégicas. Para el mundo que observa, no está sucediendo nada sobrenatural.
Y, sin embargo, el pueblo judío lo veía diferente.
Ayunaron. Oraron. Discernieron la hora. Lo que parecía una coincidencia fue providencia. Lo que parecía política palaciega era una fidelidad al pacto que se desarrollaba tras bastidores.
Las palabras de Mardoqueo aún resuenan hoy:
“Porque si callas en este tiempo, alivio y liberación vendrán de otro lugar para los judíos…” (Ester 4:14).
Puede que Dios no haya sido mencionado en el rollo [de Ester], pero estuvo inequívocamente presente en el resultado.
Desde el 22 de enero, nosotros —un remanente en Israel— hemos estado orando, junto con muchos de ustedes en todo el mundo, por un avance en Irán. No por miedo. No por ideología política. Sino desde la convicción compartida de que Dios interviene en la historia, incluso cuando su mano no es visible.
Creemos en un cambio. En una revelación. En una salvación. En una libertad.
Si se produce un avance, el mundo lo interpretará mediante análisis geopolíticos. Los expertos hablarán de estrategia, presiones internas, economía, diplomacia. Todo parecerá explicable.
Pero cuando llegue el cambio, lo reconoceremos como el resultado de una oración fiel y persistente, ofrecida mucho antes de que los titulares cambiaran.
“Mi socorro viene del Señor, Creador del cielo y de la tierra”. (Salmo 121:2)
Purim nos enseña que Dios a menudo obra de maneras que permiten que la historia guíe la trama visible mientras el cielo escribe la invisible.
No siempre es un mar en dos.
No siempre es fuego del cielo.
A veces es un rey que no puede dormir.
Un documento leído en el momento oportuno.
Una voz valiente en un banquete.
«Muchos son los planes en el corazón del hombre, pero el consejo del Señor permanecerá». (Proverbios 19:21)
En los días de Ester, el decreto de destrucción parecía definitivo. Sin embargo, todo cambió. Lo que estaba diseñado para causar daño se convirtió en una historia de reversión.
Ese es el espíritu de Purim: una intervención oculta que conduce a un cambio visible.
No afirmamos saber cómo actuará Dios en esta hora. Pero conocemos su carácter. Conocemos su pacto. Sabemos que cuando su pueblo se humilla y ora, él escucha.
«Porque los ojos del Señor recorren toda la tierra, para mostrar su poder a favor de aquellos cuyo corazón es completamente suyo». (2 Crónicas 16:9)
Si este es otro momento como el de Ester, la historia pública podría seguir siendo puramente política. Sin embargo, bajo la capa visible de los acontecimientos, discerniremos algo más profundo.
Reconoceremos la mano de Dios y le daremos la gloria.

